dimecres, 30 de juny de 2010

Ventana desangelada

Lo nuestro fue tan corto, y a la vez tan inmensamente intenso que sigo teniendo morriña de ti. O meu cativiño... es lo que me decías siempre. En nuestra primera cita supe que eras tu, que nadie era mejor que tu, que eras, simplemente.

Ahora miro tu ventana desde mi balcón, porque eras mi vecino, y el cartel de "se alquila" me da una sensación desangelada, que inunda mi corazón de penuria azul marino. Siempre dije que parecíamos Julieta y Julieta hablando de ventana a ventana. Ha sido lo más romántico que he hecho nunca.

Tus gemidos, tu voz grave, tu acento, tu olor, tus agobios, tu cuerpo, tu sexo, todo me parecía perfecto. Pero con el paso del tiempo me he dado cuenta que nunca fue recíproco. Es un tópico enamorarse de alguien que no te corresponde, sólo espero irme de aquí, muy lejos, y olvidarme de ti, de tus besos, de tus manías.

Nunca entenderé porque no nos hablamos, cuando me dijiste que no volviese a escribir sobre ti, me sentó fatal que intentases controlarme y sobretodo censurarme. Pero descubrí que era porque aún te importaba un poco, sino no me hubieses dicho nada, y mucho menos tan altivamente y con tanto despecho.

Lo nuestro terminó, y luego volvió a terminar, en ese caso mal. Pero pasaré por tu casa y seguiré mirando tu ventana.

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