diumenge, 21 de novembre de 2010

Real

Subo al tejado para ver la luna morir, después de una noche en vela con velas que iluminaban mi tristeza y mi soledad. Mis ganas de seguir confiando en el mundo se han reducido al rayo de luna que queda, que viene a ser algo así como invisible. Veo un pelo tuyo en mi calcetín, otro símil de mi confianza hacia el género humano o hacia cualquiera que diga que el amor es eterno, porque bien sabe que se está engañando él mismo y que nada de eso existe en la vida no-sueño.

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