dijous, 29 de desembre de 2011

Hoy una piedra pesa en mi corazón, y no puedo mirar nada sin que me recuerde a él. No tengo ganas de sonreír, no tengo ganas de mirar la televisión, y no tengo ganas de nada más que de estar en mi cama, en mi mundo. Sé que había lacras insalvables a largo plazo, pero aún quedaba plazo para llegar a ese punto. Ahora sí noto el frío del invierno, frío del que no me protegerá, frío que sí existe, y existe en mi cama, en mis manos, en mis labios.
El terciopelo me acaricia ahora y los gorriones me susurran levemente que el ser es bastante por el momento. Ahora solo la niebla lo hará, la niebla. Las flores azules miran por la ventana mi tristeza pasar y el candil apagado dentro de un cuerpo que vuelve a pertenecerme. Me paseo cuál bolero sin ritmo ni sentido y me aferro al primer cuaderno que encuentro, luego empiezo a fanfarronear en el papel en blanco y todo cambia. Unos brazos rodean mi cuerpo y delatan mi falta de ímpetu, de vibrar, pero no son los suyos.
Días después noto que la primavera se acerca, y que la vida sin él es algo incluso más bonito que con él. Al derramar unas cuántas lágrimas me percaté que eran mías y lanzadas por mí, con un significado claro: lloras por y para ti.
Ahora me sonrío pensando que todo irá bien y que malgastar el tiempo son cosas del devenir.

dimarts, 6 de desembre de 2011

Yes sir, I can Boogie

Bueno, como anuncié la pasada semana me gustan los chicos que suspiran. Sí, él sí lo hace. La luz entra por la ventana, pero no es directa. Sufro mucho por la orquídea, no quiero que muera. Mamá sabe cuidarlas muy bien, y yo no quiero ser el eslabón perdido del linaje familiar.
Me observa con el mismo tacto que lo hago yo con la orquídea y él. Le espero con el pijama, sé que debería arreglarme un poco, pero estoy demasiado impaciente. Me cuestiono demasiadas cosas, y no tendría que hacerlo. Alguien me sonríe en la tele y me dice: "Todo saldrá bien.". ¿Le gustará el regalo?
¡Qué horrible es la espera!

Sí, le gustó el regalo.