dimecres, 12 de juny de 2013

Empiezo mi diario de verano, aunque aún no lo sea, para mí sí lo es.

Me he empezado a sentir desilusionado, bastante de hecho. La vida da muchas vueltas, y esta no me gusta. Los trenes pasan una vez, y este se me escapó, y ahora... ahora nada.

Los días de verano han empezado a pasar con un desasosiego y un ritmo tan lento que pronostican un verano más que aburrido y también tu llegada de Taoci, que no va a ser nada fácil. Llegarás a mitades del estío pero con un ritmo muy distinto al que yo llevo y quiero. Un ritmo frenético y unas intenciones tan distintas que me han hecho ver el verano como un gran muro, un poco abrumador y con pocas ganas de nada al saber que yo perdí el tren, y que seguramente tú pierdas el tuyo por no sabernos coordinar. Me han entrado ganas de no verte, de no querer saber nada más en un tiempo, hasta que quizá, repito quizá vuelva a pasar ese tren.

Artísticamente he decidido ponerme con una rutina que empezaré la semana que viene, mi momento de dibujo al día, y mi momento de costura. También tendré mi momento de ejercicio y el de escribir aquí, esos momentos ya los he comenzado. Este verano lo convertiré en mis momentos, un verano de momentos.

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