dijous, 13 de juny de 2013

Al final del día me doy cuenta de lo frágiles que somos, como la mayoría de días. No es ninguna novedad, honestamente. Una simple frase mal escrita puede romper los esquemas establecidos durante años, horas y obstáculos. Es como la hoja que cae al suelo, hace que el árbol jamás vuelva a ser el mismo. Ese punto de inflexión marca la dirección de una relación, si bien no marca la dirección del árbol, sí marca la diferencia con el árbol del pasado.

Hoy no he sabido nada de Cori, hecho que me alegra, me hace más llevadera esa idea errónea de querer esperar. Idea descabellada después de conocer las condiciones que me niego a aceptar, y desde luego es algo que de momento no quiero, quien sabe si más adelante sí. Quizá este verano me haga cambiar de opinión, pero de momento no quiero compartir a nadie, y menos a mí mismo.

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