divendres, 14 de gener de 2011

Ellos siempre vuelven, me dijo Ana una vez, y volvió. Recibí sus "explicaciones" un lunes antes de mi regreso. Siempre sin hacerme sentir culpable (irónicamente, claro), o en otras palabras, culpabilizándome de todo. Incluso de lo que mis amigos opinan sobre él por las falsas esperanzas que sí me dio, por haberse comportado cómo un auténtico patán cuando ha estado cerca de mí, por que siempre ha querido que coma de su mano, que vaya detrás de él. Incluso se atrevió a especular mi sufrimiento por él, o mis pensamientos cuando alguien me dejaba. Creo que fueron demasiados llantos para tener que aguantar eso. Si me quiso cómo amigo, ¿porque nunca me trató cómo uno de ellos?

Durante este tiempo el tonto fui yo, no lo niego, porque le seguí la corriente. Me responsabilizo de todos y cada uno de mis actos, y mis pensamientos. Reconozco ser una persona sincera, honesta e inocente muchas veces, pero cuando me doy cuenta de que están jugando conmigo ya dejo de ser el inocente que sonríe al verle, que le defiende delante de mis amigos, que busca explicaciones a sus actos.

Simplemente quiero que desaparezca de mi vida, que esto se borre cómo si nadie hubiese pasado. No quiero que me mire jamás, porque estoy en otro nivel diferente. Porque ya es suficiente, porque me ha mareado tanto que ya vomito.

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