dimarts, 8 de març de 2011

Hoy te echo tanto de menos...Sí, el hombrecito de rizos, de barba y mirada triste, que miraba como fumaba mientras tomaba mi zumo de naranja a pequeños sorbos y le miraba distraídamente mientras él me hablaba de Parma con su café (Illy).

Creo que es hora de sacarlo de mis ojos, de mis orejas, de mis pensamientos. No sé nada de él, simplemente sé que sus palabras siguen siendo poéticas y de cebollino. Sus verbos se conjugan en envidia y celosía de no poder saber si eso me lo dedica a mí o a cualquier cuerpo que le viene en gana. Sus adjetivos se tranforman en melancolía y gotas saladas muertas en mis ventanas que le lloran por rabia, mar y violetas. Sus sustantivos derivan en una sin sustancia mientras lo leo, porque tantas veces he creído que son mentiras bellas, pero no piadosas.

Nunca me hiciste ningún bien, y ahora hago fotos que algún día verás que nunca serán tuyas. Y yo te seguiré esperando desde mi diván intentando robarte una de esas palabras que salen de tus labios acoraz(on)ados.

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