dimecres, 15 d’agost de 2012

Algunos os preguntaréis porqué escribo siempre todo tan triste... Antes de empezar con la tristeza de hoy os confesaré que no suelo expresar la tristeza en público. Nunca dejo que se me vea débil, no sé por qué, ni tampoco me preocupa.

Otra noche triste en este verano fatal y aburrido. Verano que solo deseo que acabe y que, excepto por momentos puntuales y personas a las que adoraré siempre, no vuelva nunca más. Verano en que me he hecho más mayor, como todos, pero que no sé bien por qué no me está sentando demasiado bien. No hay casi cosas interesantes por las que alegrarse. Las noches no dejan de ser inmensas.

A veces (siempre), me equivoco con los hombres, cosa que no ayuda a que todo sea más ameno. Hombres mal elegidos, grandes problemas. Parece que en esto soy un experto, pediré a la universidad el título, porque creo que ya he aprobado todos los créditos.

Y con alguna lágrima que contengo muy bien, me despido de esta noche triste de gaviota.

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